El domingo nos acercamos al Design Festa, una feria de arte montada por los propios artistas y abierta a todo aquel que quiera exponer a cambio de un módico precio. El festival, que se realiza en un enorme edificio ultramoderno de Odaiba (Tokyo Big Site), se financia exclusivamente con lo que pagan los artistas por exponer, nada de patrocinadores, lo que tiene sus pros y sus contras. Es fantástico no tener que soportar enormes carteles publicitarios o que exista una libertad total en cuanto a lo que cada artista quiere exponer (por primera vez desde que llegamos a Japón nos encontramos una explícita y brutal crítica al Primer Ministro Koizumi), pero este “libre albedrío” también conlleva que se cuelen algunas cosas que, al menos desde la óptica occidental, difícilmente podrían denominarse arte; por muy amplio y difuso que sea este concepto. No me refiero a la calidad o a las técnicas empleadas, sino a que podías encontrar desde ilustradores a masajistas. Incluso había gente leyendo el futuro! Aunque lo que me descolocó del todo fue el puesto que ofrecía piezas customizadas para pistolas. Por supuesto no faltaban las freakadas “made in Japan”: perros teledirigidos, hombres vestidos de “Ultra-héroe”, lolitas góticas más preocupadas en mostrar su último modelo que sus últimos trabajos… Quizás donde mayor calidad se podía apreciar era en la rama del diseño gráfico y el diseño industrial. En cualquier caso, lo pasamos genial y vimos algunas cosas bastante interesantes. Iré colgando más fotos en flickr cuando me las pase Carol.
Aquí podéis ver todas las fotos sobre el evento que hay en flickr (incluidas las nuestras).
en la trastienda es otro weblog acerca de nada en concreto escrito por José Manuel González, músico y aprendiz de historiador.