El aterrizaje fue suave, tanto que sin darme cuenta ya han pasado más de diez días. Tras las despedidas más duras y las carreras por el aeropuerto para coger el avión con 15 minutos de retraso y unos 20 kilos de sobrecarga en el equipaje, fue extraño estar de nuevo en la ciudad dorada. No pude esperar a reencontrarme con mis lugares favoritos y, cuatro horas después de aterrizar, nos acercamos al Esperpento. Qué bonito que me lo han puesto este año. Estoy haciendo fotos de la ciudad como si fuera un maldito turista y ni siquiera sé por qué. Supongo que me hace ilusión enseñártelas a ti. Aún no hay mucha vida nocturna por aquí, pero poco a poco parece que todo vuelve a la normalidad. Ahora, con un futuro por determinar, trataremos de disfrutar de los reencuentros que aún nos quedan. Nos vemos aquí o allí.
en la trastienda es otro weblog acerca de nada en concreto escrito por José Manuel González, músico y aprendiz de historiador.